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El racismo impulsa la cultura del rifle en Estados Unidos

C. Keelty, 2018

No es la autodefensa ni la «libertad»

[Miembro del Ku-Klux-Klan, Ohio, 1987 | vía Paul Walsh/Wikimedia Commons]

Fantasias de violencia

Mi conversación más memorable sobre la posesión de armas de fuego la sostuve con un amigo aficionado a coleccionarlas y miembro de la Asociación Nacional del Rifle [NRA]. Aunque nuestros puntos de vista sobre política no coincidían, nos estimábamos, respetábamos y siempre hablábamos de su entusiasmo por las armas. Le gustaba disparar y llevaba a sus hijos a una galería de tiro para que aprendiesen a usar los distintos modelos de pistolas, carabinas y rifles militares que coleccionaba. En casa, sus rifles estaban guardados bajo llave y se preocupaba por adquirir candados y seguros modernos para los rifles. Incluso tenía un seguro biométrico que le permitía tener una pistola cerca de su cama y a la vez evitaba que sus hijos pudieran dispararla.

Le pregunté por qué sentía la necesidad de tener una pistola al lado de su cama. «Porque», me dijo, «algún día un mal tipo va a venir por mi familia y por mí, y tengo que estar preparado».

Se trataba, sí, de una variación de la misma fantasía del hombre violento que motiva a muchos poseedores de armas. Pero lo que más me llamó la atención fue que eligiese la expresión «mal tipo». Le había visto usarla anteriormente en Facebook y en otras conversaciones. Siempre significaba la misma cosa: un hombre negro.

Con los años he tenido distintas versiones de la misma conversación con muchos poseedores de armas y he descubierto que existe un patrón recurrente: que «el que tiene armas y es responsable» debe guardarlas bajo llave y sacarlas los fines de semana para hacer tiro al plato o hacer blanco en pelotas de golf, como acostumbran otros aficionados. Pero si uno profundiza lo suficiente, descubrirá que tener armas está motivado por la desconfianza y el temor profundo hacia otras razas.

Milicianos y nazis

Lejos de limitarse a unas pocas conversaciones con amigos, el racismo que hace que la cultura de las armas de fuego sea como es está profundamente arraigado en la historia de los Estados Unidos, y en la propia historia de las armas de fuego. Ya en el siglo XVI los conquistadores españoles utilizaban un rifle primitivo llamado arcabuz para intimidar y asesinar a los indígenas americanos. En las colonias que después se convertirían en los Estados Unidos, los colonos europeos debían portar armas de fuego por ley con el propósito específico de combatir a los indios a los cuales habían desposeído de su territorio. Samuel Colt inventó su revólver, el arma que «conquistó el oeste», específicamente para sofocar las rebeliones de esclavos. El rifle Maxim, una de las primeras ametralladoras, fue tan crucial para la colonización europea de África, que se rememora en un famoso poema: «Pase lo que pase / tenemos / el rifle Maxim / y ellos no».

[Rifle Maxim en exposición | vía Wikimedia Commons]

El mantra de que las armas «resguardan las libertades», tal como repiten los activistas favorables a la posesión de armas, es totalmente absurdo. Existe el mito de que la Constitución norteamericana, en su segunda enmienda,[+] pretendía armar a los estadounidenses contra los gobiernos tiránicos. Pero es al contrario: la «milicia ordenada» a la que hace referencia la enmienda estaba compuesta específicamente de hombres capaces que por ley debían armarse y luchar junto a los gobiernos de los estados a los que pertenecían, muy frecuentemente contra los indios.

Existe otro mito según el cual los nazis desarmaron al pueblo alemán, dando lugar al Holocausto. Aunque es cierto que los nazis hicieron uso de listas de propietarios de armas de la época de la República de Weimar para desarmar a enemigos políticos concretos, el régimen nazi, de hecho, rebajó las restricciones a la posesión de armas —para los alemanes no judíos—.

[Panteras Negras armados | vía Wikimedia Commons]

La Asociación Nacional del Rifle

Tal disparidad racial en la posesión de armas nos resulta familiar hoy. La Asociación Nacional del Rifle suele denunciar que se «persigue» a los propietarios de armas, y clama al cielo cada vez que se propone cualquier tipo de regulación de armas en materia de seguridad. Sin embargo cuando a Philando Castile lo mataron[+] aun tras haber advertido él mismo a la policía de que tenía un arma con licencia y con permiso para portarla en lugares públicos, la Asociación Nacional del Rifle, curiosamente, no dijo nada. Cuando un policía mató a Tamir Rice,[+] un niño con una pistola de juguete, en menos de 2 segundos —en un estado que permite portar armas libremente— la Asociación Nacional del Rifle no dijo nada. Cuando a Keith Lamont Scott lo mataron por sostener un arma en Carolina del norte, otro estado con libertad para portar armas, la NRA no dijo nada. Y esto, ¿por qué? ¿Quizá porque se trataba de tres personas negras?

El historial racista de la NRA es un poco turbio. A los liberales les encanta decir que la NRA se fundó solo unos meses después de que una ley federal ilegalizara al Ku Klux Klan (KKK), declarándolo organización terrorista, pero no hay muchas pruebas que relacionen ambos acontecimientos. Los partidarios de la NRA, por su parte, repiten una historia de origen igualmente mitológica según la cual los fundadores de la asociación pretendían defender del KKK a los esclavos liberados —de lo cual no hay pruebas tampoco—. Lo que sí sabemos es que la NRA, históricamente, estuvo a favor de las leyes de control de armas cuando estas leyes se aplicaban a los ciudadanos afroestadounidenses,[+] como en el caso de la Ley Mulford de 1967 y la Ley Federal de Control de Armas de 1968, que pretendían desarmar a los Panteras Negras y a activistas similares. Y sabemos que la actual NRA, a pesar de su historia, produce vídeos propagandísticos plagados de alusiones racistas veladas [véase también], y que su líder, Wayne Lapierre, ofreció un discurso en un cónclave conservador esta misma semana [febrero de 2018] en el que dijo que sus enemigos eran los inmigrantes chinos, el movimiento Black Lives Matter[+] y George Soros.

[Panteras Negras en el Capitolio de Sacramento, 1967 | vía Walt Zeboski/Black Perspectives]

La NRA no es una organización supremacista blanca. Se trata de un grupo de presión política financiado por los fabricantes de armas de fuego, y su único objetivo es vender más armas. Lo que ocurre es que los principales consumidores de armas hoy en día están impregnados de supremacismo blanco, racismo, y temor al que es diferente. Las estadísticas evidencian que la mitad de todas las armas de fuego de Estados Unidos son propiedad de solo el 3% de la población. En los últimos 250 años son cada día menores los motivos para tener un arma, ya que el país se ha urbanizado, la frontera ha desaparecido, y la mayoría de nosotros traemos la comida del supermercado y no del bosque

Y, sí, todavía hay poblaciones rurales que se encuentran con osos y eligen cazar para comer, y aficionados a las armas los fines de semana; pero el principal motivo[+] que alienta la venta de armas de fuego en Estados Unidos, y que cuenta con la indulgencia de la NRA y de los legisladores conservadores, es el racismo.

La biblia del odio

En 1978, William Luther Pierce (bajo el seudónimo de Andrew MacDonald) publicó una novela de corte apocalíptico titulada Los diarios de Turner.[+] La narración empieza poco después de la aprobación de la «Ley Cohen» —atención al nombre—, una ley federal que prohíbe la posesión de armas de fuego. El gobierno controlado por los judíos[+] envía a «negros» (usa ese término) con machetes a confiscar todas las armas de fuego de los hogares blancos. Según transcurre la historia, los protagonistas Earl Turner y su milicia armada hasta los dientes luchan para derrocar al gobierno estadounidense. En el epílogo, nos enteramos de que todas las personas no blancas del planeta Tierra fueron eliminadas, y que «el sueño de un mundo blanco finalmente se hizo realidad».

No se sabe cuántas personas habrán leído Los diarios de Turner. Hoy se encuentra gratis en internet, pero sabemos que desde su publicación ha vendido más de quinientas mil copias físicas. La Liga Antidifamación dice que se trata de «uno de los libros más leídos y citados de la extrema derecha». El Southern Poverty Law Center lo llama «biblia de la derecha racista». El año pasado, The Atlantic informó que el libro había inspirado «docenas de robos a mano armada y al menos 200 asesinatos». Un buen número de organizaciones de extrema derecha lo citan, y es muy conocido el hecho de que se encontró un ejemplar del libro en el vehículo del terrorista del atentado de Oklahoma[+] Timothy McVeigh, que al parecer tenía costumbre de llevar múltiples copias del libro físicamente y venderlas por debajo de su precio, casi siempre en ferias de armas, donde McVeigh también conoció a los que le ayudaron a llevar a cabo el atentado.

La creencia en el futuro estallido de una guerra racial está muy extendida entre las filas del supremacismo blanco.[+] En este momento, incluso los que nunca han leído Los diarios de Turner saben cuál es el escenario futuro que describe. Se trata del escenario concreto que conciben los supremacistas blancos cuando dicen que «el gobierno viene a llevarse tus armas de fuego». Es el escenario al que se refieren conservadores como Charlie Kirk cuando especulan sobre «el gran poder que adquiere el gobierno contra nosotros».

Y —sí— eso es lo que mi amigo aficionado a las armas probablemente se imagina al referirse a aquel «mal tipo» que un día vendría por él y por su familia. Como en tantas cosas desafortunadas de la cultura estadounidense, no hay que escarbar muy hondo para descubrir que el racismo es el verdadero motor de la cultura de las armas de fuego.

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Translation info
Translator: Alexis Condori
Published: March 25, 2018 at 22:04 GMT
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Canonical url: https://alexiscondori.com/translation/0011-racismo-cultura-armas-estados-unidos
Source: Medium